• youtube
  • twitter
  • google plus icon
  • facebook
  • logo linkedin
  • La historia de cómo Perú derrotó al terrorismo

    La historia de cómo Perú derrotó al terrorismo

    Como se menciona en el último artículo de Hernando de Soto, La Disyuntiva Colombiana: Los Terroristas o Sus Ciudadanos, aquí está la historia  de cómo el Perú venció al terrorismo. Descargar PDF. Read More
  • The 2017 Global Award for Entrepreneurship Research goes to Hernando de Soto

    The Global Award for Entrepreneurship Research is the most prominent international award in entrepreneurship research with a price sum of EUR 100,000. De Soto’s analyses have had tremendous influence on policy throughout the world and were a main source of inspiration for the World Bank’s Doing Business program. Read More
  • 2017 Award Winner

    Hernando de Soto Peru  Institute for Liberty and Democracy For developing a new understanding of the institutions that underpin the informal economy as well as the role of property rights and entrepreneurship in converting the informal economy into the formal sector.   Read More
  • Undogmatic thinking

    Q&A with economist Hernando de Soto Polar It is not every day that a world-renowned economist touches down on Lebanese soil,but it should not surprise that such a formidable economist could deliver a presentation less than 24 hours after arriving in Beirut for the first time in his life. It might be expected that he would start with an exercise in affinity, by saying nice Read More
  • "The world’s most important living economist”

    Former US President Bill Clinton has described Hernando de Soto as “the world’s most important living economist.” Mr. de Soto visited Sweden in May 2017 to receive the Global Award for Entrepreneurship Research. In this pod he takes the listeners into the world where he grew up and tells us why he returned to Peru to start his today renowned think tank the Institute for Read More
  • Un Año Nuevo sin conflictos sociales

    Hernando de Soto se reunió con 2,000 dirigentes de los Comités de Autodefensa (CADs) del Perú en Huanta-Ayacucho durante la tercera semana de diciembre. El economista sostuvo que, mientras el terrorismo tiñe de sangre al mundo, en nuestro país vivimos en paz gracias a los CADs, quienes fueron los verdaderos artífices de la derrota del terrorismo en el Perú. De Soto sostuvo que una gran solución a la problemática Read More
  • First Ever Global Blockchain Business Council (GBBC) Launching in Davos

    Formed by The Bitfury Group in collaboration with Covington - Major Launch Event Will Bring Together Global Leaders and Innovators: SAN FRANCISCO, CA – January 4, 2017 – The Bitfury Group, the leading global full-service Blockchain technology company, announced today that in collaboration with international lawfirm Covington, it is launching the first ever Global Blockchain Business Council (GBBC) around the World Economic Forum 2017 Annual Meeting Read More
  • Georgia to Store Real Estate Documents in Blockchain System with Bitfury Group and Hernando de Soto

    The country of Georgia will introduce Blockchain technology in 2017 to enable citizens store and receive real estate extracts according to a report in Caucasus Business Week. Minister of Justice Tea Tsulukiani told the Business Contract. Read More
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8

The ILD

The Institute for Liberty and Democracy (ILD), led by Peruvian economist Hernando de Soto, works with developing countries to implement property and business rights reforms that provide the legal tools and institutions required for citizens to participate in the formal national and global economy. ILD works toward a world in which all people have equal access to secure rights to their real property and business assets in order to pull themselves—and their countries—out of poverty.

30
Realizing Property Rights
The War of the Notary Publics
The Other Path
L'économie informelle comment y remedier
 

The Mystery of Capital

The Mystery of Capital: Why Capitalsims Triumphs in the West and Fails Everywhere Else is Hernando de Soto's second major book, based on the research and experience accumulated by the ILD since the publication of The Other Path. Click here for a page with the covers of the different versions and links to Chapter 1 and a condensed version of Chapter 3 in different languages.

 

Realizing Property Rights

Realizing Property Rights is a collection of a series of papers presented at an International Symposium in Switzerland in 2006 on the importance of property rights in impoverished countries. Hernando de Soto delivered this paper on the ILD's work in Tanzania.

 

The War of Notary Publics

The War of Notary Publics was published in 2007 in Peru in response to a 2006 book contracted by the Association of Notaries Public in Lima attacking the ILD's work and property rights reforms in Peru. It will help readers understand the importance of providing property rights to small property holders, women and other vulnerable human groups. Available in English and Spanish: La Guerra de los Notarios.

 

The Other Path

The Other Path is Hernando de Soto's first book, and is based on the ILD's early research in the 1980s. Clicking here will take you to a new prologue for the book written by Hernando de Soto that offers insight into the historical context of the research, writing, and publishing of The Other Path. A full version of the first chapter is also available in English, Spanish, and Thai.

 

L'économie informelle: comment y remedier

L'economie informelle: comment y remedier is a brief analysis of the economic roots of the Arab Spring as well as ILD's initial findings on the reasons behind the economic problems in Tunisia and a possible way forward. (Also available in English: The facts are in: The Arab Spring is a massive economic revolution.)

Argentina: Sudamericana May 2002

 

El Misterio del Capital - Capítulo 1

 

Por qué el capitalismo triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo

 

Por Hernando de Soto

 

CAPITULO 1: LOS CINCO MISTERIOS DEL CAPITAL

 

El problema clave es descubrir por qué ese sector de la sociedad del pasado que no dudaría en llamar capitalista, habría vivido como en una campana de vidrio, aislado del resto; ¿qué le impidió expandirse y conquistar a toda la sociedad?... [¿Por qué] solo fue posible un porcentaje significativo de formación de capital en ciertos sectores y no en toda la economía de mercado de la época?

 

Fernand Braudel, Los engranajes del comercio

 

Campana de cristal

 

Para las cinco sextas partes de la humanidad, esta no es la hora del mayor triunfo del capitalismo sino la de su crisis.

 

La caída del muro de Berlín cerró un siglo largo de competencia política entre capitalismo y comunismo. El capitalismo queda como la única forma viable de organizar racionalmente una economía moderna. En este momento de la historia, ninguna nación responsable cuenta con otra opción. De allí que hoy los países del Tercer Mundo y los que acaban de salir del comunismo, no todos con el mismo entusiasmo, equilibren sus presupuestos, corten subsidios, acojan al inversionista extranjero, y reduzcan aranceles.

 

El premio a su esfuerzo viene siendo un amargo desencanto. Desde Rusia hasta Venezuela, el lustro pasado ha sido un tiempo de sufrimiento económico, de ingresos menguantes, de angustia y de resentimiento; de "hambruna, disturbios y saqueos", en las mordaces palabras del premier malayo Mahathir Mohamad. The New York Times editorializa: "Para buena parte del mundo, el mercado que occidente ensalzó luego de ganar la Guerra Fría ha sido suplantado por la crueldad de los mercados, la desconfianza respecto del capitalismo y los peligros de la inestabilidad". Un triunfo del capitalismo circunscrito a occidente podría resultar la receta para un desastre económico y político.

 

Los estadounidenses bendecidos por la paz y la prosperidad no han tenido problemas para desentenderse de las conmociones de otras partes del globo. ¿Cómo puede haber problemas con el capitalismo cuando el promedio Dow Jones de la bolsa de Wall Street está trepando más alto que Sir Edmund Hillary a la conquista del monte Everest? Gran parte de los estadounidenses no se percata de esta crisis; mira a otros países y advierte progreso, no importa si este es lento y desigual. ¿Acaso no se puede comer una Big Mac en Moscú, alquilar un video Blockbuster en Shanghai y acceder a Internet en Caracas?

 

Pero algo de resquemor flota en el ambiente, incluso en los Estados Unidos. Los estadounidenses se preocupan por una Colombia al filo de la guerra civil entre guerrillas narcotraficantes y paramilitares represivos; perciben una persistente insurgencia en el sur de México; observan a una parte importante del crecimiento económico a presión de Asia diluirse en corrupción y caos. En América Latina la simpatía por el libre mercado empieza a disminuir. En mayo del 2000 el apoyo a la privatización cayó diez puntos, a 36 por ciento. El signo más ominoso: en los países que acaban de salir del comunismo, el capitalismo no está a la altura de las circunstancias, y hay personajes de anteriores gobiernos que aguardan con calma el retorno de su poder. Algunos estadounidenses se explican el boom que disfrutan desde hace una década pensando que cuanto más precario el resto del mundo, más atractivos los bonos y las acciones de los Estados Unidos como santuario para el dinero internacional.

 

Los empresarios occidentales viven cada vez más preocupados de que un posible fracaso en la implementación del capitalismo en gran parte del mundo a la postre empuje a las economías ricas a la recesión. Como han aprendido con dolor millones de inversionistas que vieron evaporarse sus fondos en los mercados emergentes, la globalización es una avenida de doble vía: si el Tercer Mundo y los países que dejaron atrás el comunismo no pueden escapar a la influencia de occidente, tampoco occidente puede desembarazarse de ellos. Las reacciones adversas al capitalismo también han aumentado en los propios países ricos. Las protestas de Seattle frente a la sede de una reunión de la Organización Mundial de Comercio en diciembre de 1999 y las que vinieron unos meses más tarde en la reunión conjunta FMI-Banco Mundial en Washington, pusieron de relieve, más allá de la diversidad de los reclamos, la furia que hoy inspira el capitalismo en expansión. Muchos han empezado a recordar las advertencias del historiador económico Karl Polanyi sobre cómo los mercados libres pueden conducir al fascismo, a medida que las mayorías desplazadas lleven a que Estados acorralados cedan a la tentación de someterlas represivamente. El Japón sufre su más prolongado declive desde la Gran Depresión. Los europeos occidentales votan por políticos que les prometen una "tercera vía" de rechazo a lo que un best seller francés llama L'horreur économique —el horror económico que sufren los marginados por el proceso del mercado libre—.

 

Estos murmullos de alarma inquietan, pero hasta ahora no han podido impedir que los líderes de los Estados Unidos y Europa le sigan repitiendo al resto del mundo la misma monserga: estabilicen sus monedas, manténganse firmes, ignoren los disturbios de los hambrientos y esperen con paciencia el retorno de los inversionistas extranjeros.

 

Claro que la inversión extranjera es algo muy bueno. Cuanto más haya, mejor. Las monedas estables también son buenas, como lo son el comercio libre, las prácticas bancarias transparentes, la privatización de las industrias estatales y todos los demás remedios de la farmacopea occidental. Pero siempre olvidamos que el capitalismo global ya ha sido ensayado antes. En América Latina, por ejemplo, ha habido por lo menos cuatro reformas orientadas a crear sistemas capitalistas desde el fin de la colonización española, hace unos 180 años. En cada ocasión hubo euforia inicial, y luego los latinos optaron por un repliegue frente al capitalismo y a las economías de mercado. Es obvio, pues, que estos remedios occidentales resultan insuficientes. De hecho terminan tan lejos de la meta que llegan a ser casi irrelevantes.

 

Los occidentales rara vez reconocen que la falla está en el remedio mismo y culpan a la falta de espíritu empresarial o a la poca vocación de mercado de los pueblos del Tercer Mundo. Si estos no han logrado prosperar luego de tantos excelentes consejos, es porque algo pasa con ellos: les faltó la Reforma Protestante de 1529, o los discapacita el legado histórico de la Europa colonial, o sus cocientes intelectuales están demasiado bajos en la curva de Bell. Pero sugerir que el factor cultural subyace al éxito en lugares tan disímiles como Japón, Suiza o California y que la cultura a su vez da cuenta de la pobreza relativa de lugares tan dispares como China, Estonia o Baja California es peor que inhumano: es inconvincente. La brecha entre occidente y el resto del mundo es demasiado grande como para una mera explicación culturalista. Lo concreto es que la mayoría de las personas desea los frutos del capital, al grado que muchos, desde los hijos de Sánchez hasta el hijo de Kruschev, se mudan a los países de occidente.

 

Hoy en las ciudades del Tercer Mundo y en las de los países que salen del comunismo abundan los empresarios. No se puede cruzar un mercado del Medio Oriente, subir hasta una aldea de los Andes o trepar a un taxi en Moscú sin que alguien nos trate de meter a un negocio. Los habitantes de esos países poseen talento, entusiasmo y asombrosa habilidad para exprimir ganancias prácticamente de la nada. Pueden captar y usar tecnología moderna. De otro modo las empresas estadounidenses no estarían luchando por controlar el uso no autorizado de sus patentes en el extranjero, ni el gobierno estadounidense estaría dando una batalla tan desesperada por mantener la tecnología bélica moderna fuera del alcance de los países del Tercer Mundo. Los mercados no son monopolio occidental, sino una tradición antigua y universal: ya hace dos mil años Cristo podía reconocer un mercado cuando lo veía y expulsó a los mercaderes precisamente por haber convertido el templo en uno, y los mexicanos llevaban sus productos al mercado mucho antes de que Colón llegara a América.

 

Pero si reconocemos que las personas de los países en transición al capitalismo no son patéticos mendigos ni los abruman hábitos obsoletos ni son prisioneros complacientes de culturas disfuncionales, entonces, ¿por qué el capitalismo no les permite producir riqueza, como en occidente? ¿Por qué el capitalismo solo prospera en occidente, como si estuviera preso bajo una campana de cristal?

 

En este libro intento demostrar que la gran valla que impide al resto del mundo beneficiarse del capitalismo es la incapacidad de producir capital. El capital es la fuerza que eleva la productividad del trabajo y que crea la riqueza de las naciones. El capital es la savia del sistema capitalista, el cimiento del progreso, e irónicamente es justo aquello que los países pobres del mundo parecen no poder producir, no importa con cuánto afán su gente practique todas las demás actividades que definen a una economía capitalista.

 

También mostraré, con ayuda de datos y cifras que mi equipo de investigación y yo hemos recogido, manzana por manzana y granja por granja en Asia, África, el Medio Oriente y América Latina, que la mayoría de los pobres ya posee los activos que precisa para hacer del capitalismo un éxito. Hasta en los países menos desarrollados, los pobres ahorran. El volumen juntado por los pobres es inmenso: 40 veces toda la ayuda exterior del mundo desde 1945. En Egipto, por ejemplo, hemos estimado que la riqueza acumulada por los pobres es 55 veces la suma de toda la inversión directa extranjera registrada allí, Canal de Suez y represa de Assuán incluidos. En Haití, el país más deprimido de América Latina, los activos totales de los pobres representan más de 150 veces toda la inversión extranjera recibida desde que se independizaron de Francia, en 1804. Si los Estados Unidos elevaran su presupuesto de ayuda exterior al nivel que las Naciones Unidas recomiendan —0.7% del ingreso nacional— le tomaría al país más rico del mundo más de 150 años transferir a los pobres del mundo recursos equivalentes a los que ellos ya poseen.

 

Pero se trata de una posesión defectuosa: las casas de los pobres están construidas sobre lotes con derechos de propiedad inadecuadamente definidos, sus empresas no están constituidas con obligaciones claras y sus industrias se ocultan donde los financistas e inversionistas no pueden verlas. Sin derechos adecuadamente documentados, estas posesiones resultan activos difíciles de convertir en capital, no pueden ser comercializados fuera de los estrechos círculos locales donde la gente se tiene confianza mutua, no sirven como garantía para un préstamo ni como participación en una inversión.

 

En occidente, en cambio, toda parcela de tierra, toda construcción, toda pieza de equipo o depósito de inventarios está representado en un documento de propiedad que es el signo visible de un vasto proceso oculto que conecta a tales recursos con el resto de la economía. Gracias a este proceso de representación, los activos pueden llevar una vida paralela a su existencia material. En tal condición pueden ser usados como garantía para crédito. La mayor fuente individual de recursos para nuevos negocios en Estados Unidos es la hipoteca sobre la casa del empresario. Estos activos también pueden aportar un nexo con la historia crediticia del propietario, dar un domicilio asequible para la cobranza de deudas e impuestos, ser una plataforma para la creación de servicios públicos confiables y universales, y una base para crear valores (por ejemplo, bonos con respaldo hipotecario) que luego pueden ser redescontados y vendidos en mercados secundarios. Así, mediante este proceso, occidente inyecta vida a sus activos y los hace generar capital.

 

El Tercer Mundo y los países que salen del comunismo carecen de este proceso de representación. En consecuencia, casi todos andan subcapitalizados, igual que una empresa está subcapitalizada cuando emite valores por debajo de lo que justificarían sus ingresos y activos. Las empresas de los pobres se parecen mucho a las corporaciones impedidas de emitir acciones o bonos para obtener nuevas inversiones y financiamiento. Sin representaciones, sus activos son capital muerto.

 

Los habitantes pobres de estos países —la gran mayoría— sí tienen cosas. Pero la mayoría de ellos no cuenta con los medios de representar su propiedad y crear capital. Tienen casas pero no títulos, cosechas pero no certificados de propiedad, negocios pero no escrituras de constitución ni acciones que permitan a sus activos llevar una vida paralela en el mundo del capital. La falta de estas representaciones esenciales explica por qué personas que se han adaptado a todo otro invento occidental, desde el bolígrafo hasta el reactor nuclear, no han podido producir capital suficiente para hacer funcionar su capitalismo local.

 

Este es el misterio del capital. Para resolverlo hay que comprender cómo así los occidentales, al representar activos mediante títulos, disciernen capital en esos activos y logran extraérselo. Uno de los grandes desafíos para la mente humana es comprender y alcanzar aquellas cosas que sabemos que existen pero que no podemos ver. No todo lo real y útil es tangible y visible. El tiempo, por ejemplo, es real, pero solo puede ser eficientemente administrado cuando lo representa un reloj o un calendario. A lo largo de la historia los humanos han inventado sistemas de representación —escritura, notación musical, teneduría de libros contables de doble entrada— para captar con la mente aquello que las manos nunca podrán tocar. Del mismo modo, los grandes practicantes del capitalismo —desde los creadores de los sistemas integrados de titulación y de las acciones corporativas hasta Michael Milken, quien en los 70-80 logró hacer evidente el capital en acciones en las que otros solo vieron chatarra— lo hicieron al ingeniar nuevas formas de representar el potencial invisible y preso en los activos que acumulamos.

 

Ahora mismo lo circundan, invisibles para usted, ondas de la televisión ucraniana, china y brasileña. Igual lo rodean activos que albergan un capital invisible. Así como las ondas de la televisión de Ucrania son demasiado débiles para dejarse sentir por usted, pero un televisor las puede decodificar para ser vistas y oídas, también el capital puede ser extraído y procesado a partir de los activos. Pero solo occidente cuenta con el proceso para transformar lo invisible en visible. Es esta disparidad la que explica por qué los países occidentales pueden crear capital y los del Tercer Mundo y la antigua órbita comunista no.

 

La carencia de este proceso conversor en las regiones más pobres del mundo —donde habitan cinco sextas partes de la humanidad— no es producto de una conspiración monopólica occidental. Más bien los occidentales dan tan por sentado este mecanismo que han perdido toda conciencia de que existe. Es inmenso, pero nadie lo ve, ni siquiera los estadounidenses, europeos y japoneses, que han logrado ser ricos gracias a saber usarlo. Se trata de una infraestructura legal oculta en las profundidades de sus sistemas de propiedad, donde ser dueño de un activo no es sino el umbral de los efectos de la propiedad. El resto del fenómeno es un intrincado proceso creado por el hombre para transformar activos y trabajo en capital. Este proceso no fue creado a partir de un plano y no lo describe un folleto satinado. Sus orígenes son oscuros y su relevancia está enterrada en el subconsciente económico de las naciones capitalistas occidentales.

 

¿Cómo se nos puede haber escapado algo tan importante? No debe sorprendernos: a menudo sabemos cómo hacer cosas sin comprender por qué funcionan así. Se navegó con brújulas magnéticas mucho antes de que hubiera una teoría satisfactoria sobre el magnetismo. Los criadores de animales tuvieron un conocimiento práctico de la genética mucho antes de que Gregor Mendel explicara los principios genéticos. Aun ahora que occidente prospera sobre la base de una abundancia de capital ¿se comprende realmente cuál es el origen del capital? Es importante averiguarlo. No solo para el Tercer Mundo y los países que salen del comunismo sino para el propio occidente, que de soslayarlo podría dañar la fuente de su propia fortaleza.

 

Hasta ahora a los países occidentales no les ha parecido mal dar totalmente por sentado su sistema para producir capital y dejar indocumentada su historia.

 

Esa historia debe ser recuperada. Este libro busca reabrir la exploración de la fuente del capital, exponer las fallas económicas de los países pobres y explicar cómo corregirlas. Estas fallas nada tienen que ver con las deficiencias heredadas por la vía cultural o la genética. ¿Hay alguien capaz de sugerir que latinoamericanos y rusos son "homólogos culturales"? Por supuesto que no. Sin embargo en la pasada década, cuando unos y otros se lanzaron a construir capitalismo sin capital, han sufrido similares problemas políticos, sociales y económicos: escandalosas desigualdades, economías subterráneas, ubicuas mafias, inestabilidad política, fuga de capitales, quebrantamiento de la ley. Estos problemas no se originaron en los monasterios de la Iglesia Ortodoxa o a lo largo de los caminos del inca.

 

En verdad no hay que ser un país tercermundista o que sale del comunismo para padecer estos problemas. Uno podría estar en los Estados Unidos de 1783, cuando el presidente George Washington se quejaba de los "banditti... que desnatan y disponen de la crema del país a expensas de la mayoría". Estos banditti eran invasores y pequeños empresarios ilegales instalados sobre tierras ajenas. Esos "bandidos" tuvieron que luchar cien años más por el derecho legal a sus tierras y a sus empresas. La lucha de los menos favorecidos para obtener derechos de propiedad legales creó tal maraña de desasosiego y antagonismo social por toda la nueva nación que Joseph Story, presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos, se preguntaba en 1820 si los abogados podrían alguna vez desentrañarla.

 

Los estadounidenses parecen haber olvidado que también ellos alguna vez fueron un país del Tercer Mundo. Los políticos occidentales ayer enfrentaron los mismos dramáticos desafíos que los líderes del Tercer Mundo y de los países que salen del comunismo enfrentan hoy. Pero sus sucesores solo recuerdan un aspecto de la época en que los pioneros que abrieron el oeste de los Estados Unidos andaban descapitalizados por falta de títulos registrados sobre sus tierras y bienes; han olvidado los días en que Adam Smith hacía sus compras en el mercado negro y los pilletes de la calle (los pirañitas o los gamines de hoy) rescataban los peniques que entre carcajadas lanzaban los turistas a los fangosos bancos del Támesis y han borrado de sus mentes los tiempos en que los tecnócratas de Jean Baptiste Colbert, ministro mercantilista de Luis XIV, ejecutaron a 16,000 pequeños empresarios cuyo único delito fue contravenir los códigos industriales de Francia sobre manufactura e importación de tela de algodón.

 

Ese pasado es el presente de muchas naciones. El éxito de los países occidentales a la hora de integrar a sus pobres en sus economías los llevó a olvidar cómo lo hicieron, cómo empezó la creación de capital cuando, en palabras del historiador americano Gordon Wood, "algo portentoso estaba sucediendo en la sociedad y en la cultura que liberó las aspiraciones y las energías de la gente común como nunca antes en la historia estadounidense"1. Ese "algo portentoso" fue que estadounidenses y europeos estaban a punto de establecer leyes de propiedad formal universal y de inventar el proceso de conversión que les iba a permitir crear capital mediante esas leyes.

 

Fue al universalizar la propiedad formal que occidente cruzó la línea que conducía al éxito capitalista y este dejó de ser un club privado para volverse una cultura popular, y transformar a los temidos banditti de George Washington en los amados pioneros que la cultura norteamericana hoy venera.

 

La paradoja es tan clara como inquietante: el capital, componente clave en el avance económico occidental, es el que menos atención ha recibido. La negligencia lo ha envuelto en un velo de misterio. En verdad, en cinco misterios:

 

EL MISTERIO DE LA INFORMACION AUSENTE

 

Las organizaciones de caridad han puesto tanto énfasis en las miserias y en el desamparo de los pobres del mundo, que nadie se ha preocupado por documentar debidamente su capacidad de producir y acumular activos. A lo largo de los últimos cinco años, con 100 colegas de seis países distintos hemos cerrado nuestros libros y abierto los ojos para salir a las calles y al campo de cuatro continentes para sacar la cuenta de la suma ahorrada por los sectores más pobres de esas sociedades. La cantidad es enorme. Pero casi todo es capital muerto.

 

EL MISTERIO DEL CAPITAL

 

Este es el misterio clave y la pieza central de este libro. El capital es un tema que ha fascinado a los pensadores en los últimos tres siglos: Karl Marx dijo que uno necesitaba ir más allá de la física para tocar a "la gallina que pone los huevos de oro"; Adam Smith sintió que uno tenía que crear "una suerte de trocha carrozable para ir por el aire" y alcanzar a esa misma gallina. Pero nadie nos ha dicho dónde se oculta la gallina. ¿Qué es el capital?, ¿cómo se produce?, ¿cómo se relaciona con el dinero?

 

EL MISTERIO DE LA LUCIDEZ POLITICA

 

Si hay tanto capital muerto en el mundo, y en manos de tanta gente pobre, ¿por qué los gobiernos no han intentado sacarle provecho a esta riqueza potencial? Simplemente porque las evidencias que precisaban recién han pasado a ser asequibles en los últimos 40 años, a medida que miles de millones de personas en todo el mundo se han ido desplazando desde una vida organizada a pequeña escala hacia una vida a gran escala. La migración a las ciudades pronto ha dividido el trabajo y generado en los países más pobres una inmensa revolución industrial-comercial que, por increíble que parezca, ha sido virtualmente ignorada.

 

LAS LECCIONES NO APRENDIDAS EN LA HISTORIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

 

Lo que viene sucediendo en el Tercer Mundo y en los países que salen del comunismo se ha dado antes en Europa y Estados Unidos. Desafortunadamente, hipnotizados con el fracaso de tantas naciones en las puertas del capitalismo, olvidamos cómo fue que lograron llegar los países capitalistas exitosos. Por años he visitado a tecnócratas y políticos en los países avanzados, desde Alaska hasta Tokio, pero en ellos no estaban las respuestas. Solo un misterio. Hasta que encontré las claves en sus libros de historia, y el ejemplo más pertinente en los textos de historia de los Estados Unidos.

 

EL MISTERIO DEL FRACASO LEGAL: POR QUE LAS LEYES DE PROPIEDAD NO FUNCIONAN FUERA DE OCCIDENTE

 

Desde el siglo XIX los países pobres copian leyes occidentales para dar a sus ciudadanos un marco institucional productor de riqueza. Hoy siguen haciéndolo y, claro, la cosa no funciona. La mayoría de los ciudadanos sigue sin poder usar la ley para convertir sus ahorros en capital. Por qué sucede esto y qué necesita uno para hacer que la ley funcione, son cosas que siguen envueltas en el misterio.

 

La solución a cada uno de estos misterios será tema de un capítulo en este libro.

 

A medida que las posibles alternativas al capitalismo se han evaporado, vamos llegando al punto en que por fin podemos estudiar al capital desapasionada y cuidadosamente. El momento está maduro para resolver los problemas de por qué el capitalismo triunfa en occidente y se empantana en prácticamente todo el resto del orbe.

 

Egypt: Al Ahram April 2002

 

 

لغز رأس المال

 

هيرناندو دى سوتو

 

الفصل الأول: أسرار رأس المال الخمسة

 

إن المشكلة الأساسية هى التوصل إلى السبب فى أن هذا القطاع من مجتمع الماضى، الذى لن أتردد فى أن أدعوه بالرأسمالى، كان لابد وأن يعيش فى ناقوس زجاجى، معزولا عن الباقى حوله، والسبب فى أنه لم يكن يستطيع التوسع ويغزو المجتمع كله ؟ … (ما هو السبب) فى أن معدلا كبيرا من تكوين رأس المال لم يكن ممكنا إلا فى قطاعات معينة، وليس فى كل اقتصاد السوق فى ذلك العصر ؟

 

ـ فيرناند برودل، " عجلات التجارة "

 

bell jar

 

إن اللحظة التى تحقق فيها أكبر انتصار للرأسمالية هى لحظة أزمتها. فقد أنهى سقوط سور برلين ما يزيد على قرن من المنافسة السياسية بين الرأسمالية والشيوعية. وبرزت الرأسمالية وحدها باعتبارها الطريق العملى الوحيد لتنظيم اقتصاد حديث على نحو رشيد. وفى هذه اللحظة من التاريخ، لم يكن هناك خيار لأى دولة مسؤولة، ونتيجة لذلك، وبدرجات متباينة من الحماس، حققت بلدان العالم الثالث، والبلدان الشيوعية السابقة توازن ميزانياتها، وخفضت الدعم، ورحبت بالاستثمار الأجنبى، وقللت حواجزها الجمركية

 

وكانت ثمرة جهودها خيبة أمل مريرة. فمن روسيا إلى فنزويلا، كان نصف العقد الماضى زمنا للمعاناة الاقتصادية، والدخول المنهارة، والقلق، والسخط؛ زمنا " من الموت جوعا وأعمال الشغب والسلب "، على حد تعبير الكلمات القارصة لمحاضر محمد رئيس وزراء ماليزيا. وقد ذكرت " النيويورك تايمز " فى افتتاحية أخيرة لها أنه " فى كثير من أنحاء العالم، تم فرض قيام السوق الذى مجده الغرب فى زهو الانتصار فى الحرب الباردة، مع ما صحب ذلك من قسوة الأسواق، وحذر من الرأسمالية، ومخاطر عدم الاستقرار ". إن انتصار الرأسمالية فى الغرب وحده يمكن اعتباره طريقا لوقوع كارثة اقتصادية وسياسية

 

وبالنسبة للأمريكيين الذين يتمتعون بالسلام والازدهار على حد سواء، كان من السهل تماما تجاهل الاضطرابات التى تحدث فى أماكن أخرى، فكيف تعانى الرأسمالية متاعب فى الوقت الذى يتصاعد فيه مؤشر داو جونز الصناعى بقدر يفوق مؤشر سير ادموند هيلارى ؟ إن الأمريكيين ينظرون إلى الدول الأخرى ويرون أنها تحقق تقدما، حتى وإن كان بطيئا وغير متكافئ. ألا تستطيع أن تأكل سندوتشات " بيج ماك " فى موسكو، وتستأجر شريط فيديو من " بلوكباستر " فى شنغهاى، وأن تتصل بالإنترنت فى كاراكاس ؟

 

ومع ذلك، فحتى فى الولايات المتحدة، لا يمكن تبديد الهواجس كلية، فالأمريكيون يرون أن كولومبيا تقف على شفا حرب أهلية كبرى بين عصابات مهربى المخدرات، والميليشيات الساعية لقمعها، وأن هناك عصيانا مستعصيا على الحل فى جنوب المكسيك، وأن جزءا مهما من النمو الاقتصادى المفروض بالقوة فى آسيا يستنزفه الفساد والفوضى. وفى أمريكا اللاتينية، يضمحل التعاطف مع الأسواق الحرة : فقد انخفض التأييد للخصخصة من 46 فى المائة من السكان إلى 36 فى المائة فى مايو 2000. ومما ينذر بشر مستطير أكبر، أنه تبين أن الرأسمالية غائبة فى البلدان الشيوعية السابقة، وأن الأشخاص المرتبطين بالنظم القديمة متأهبون لتولى السلطة. ويعتقد بعض الأمريكيين أيضا أن من أسباب ازدهارهم الذى استمر عقدا من الزمان هو أنه كلما بدأ باقى العالم أكثر تقلقلا، زادت جاذبية الأوراق المالية والسندات الأمريكية كملاذ آمن للنقد الدولى.

 

ويثور فى مجتمع الأعمال فى الغرب، قلق متزايد من أن فشل باقى العالم فى إقامة الرأسمالية سيدفع فى نهاية الأمر الاقتصادات الغنية إلى الكساد. وإن يستخلص الملايين من المستثمرين دروسا مؤلمة من تبخر أموالهم فى الأسواق الناشئة، تغدو العولمة طريقا مزدوج المسار: فإن لم تستطع بلدان العالم الثالث والبلدان الشيوعية السابقة الإفلات من تأثير الغرب، فإن الغرب نفسه لا يستطيع أن يعزل نفسه عنها. كما طفقت ردود الأفعال السلبية تجاه الرأسمالية تزداد قوة فى البلدان الغنية نفسها. وتلقى أعمال الشغب التى وقعت فى سياتل فى اجتماع منظمة التجارة العالمية فى ديسمبر 1999، وبعد ذلك ببضعة شهور فى أثناء اجتماع صندوق النقد الدولى، والبنك الدولى فى واشنطن العاصمة، بغض النظر عن تباين الشكاوى، الضوء على الغضب الذى تثيره الرأسمالية الآخذة فى الانتشار. وبدأ كثيرون يتذكرون تحذيرات المؤرخ الاقتصادى كارل بولاناى من أن الأسواق الحرة قد تتعارض مع مصلحة المجتمع وتؤدى إلى الفاشية. وتصارع اليابان من خلال أطول هبوط شهدته منذ الكساد الكبير ". ويقترع الناس فى أوروبا الغربية لصالح السياسيين الذى يعدونهم " بطريق ثالث "، الذى يرفض ما أسماه واحد من أكثر الكتب الفرنسية مبيعا " الرعب الاقتصادى ."

 

وحتى الآن لم تؤد همسات التحذير هذه، وإن كانت تدعو للقلق، إلا إلى حث القادة الأمريكيين والأوروبيين على أن يكرروا على مسامع باقى العالم نفس المحاضرة المملة: ثبتوا عملاتكم، تشددوا، تجاهلوا أعمال الشغب المطالبة بالطعام، وانتظروا فى أناة أن يعود المستثمرون الأجانب.

 

 

 

بالطبع إن الاستثمار الأجنبى أمر طيب للغاية. وكلما زاد، كان ذلك أفضل. والعملات المستقرة أمر طيب، هى أيضا، مثلها مثل التجارة الحرة والممارسات المصرفية الشفافة وخصخصة الصناعات المملكوة للدولة وكل علاج آخر فى مجموعة الأدوية الغربية. ومع ذلك، فنحن ننسى باستمرار أن الرأسمالية العالمية قد اختبرت من قبل. ففى أمريكا اللاتينية مثلا، جربت الإصلاحات الرامية لإقامة نظم رأسمالية أربع مرات على الأقل منذ الاستقلال عن أسبانيا فى عشرينيات القرن التاسع عشر. وفى كل مرة، وبعد نوبة الحماس الأولى، ارتد أهل أمريكا اللاتينية عن السياسات الرأسمالية وسياسات اقتصاد السوق. ومن الواضح أن هذا العلاج غير كاف، والواقع أنه قاصر لحد أن يصبح بغير معنى.

 

وعندما يفشل هذا العلاج، فإن رد فعل الغربيين عادة لا يتمثل فى التساؤل عن مدى كفاية العلاج المقترح وإنما فى إلقاء اللوم على شعوب العالم الثالث، ويتهمونهم بالافتقار إلى القدرة على تنظيم المشروعات وروحها والتوجه نحو السوق. فإن أخفقوا فى تحقيق الإزدهار رغم ما يقدم لهم من نصائح رائعة، فإن ذلك يعود لعيب أساسى فيهم : الافتقار إلى " الإصلاح البروتستانتى "، أو أن الميراث الذى يكبلهم والذى ورثوه عن أوروبا الاستعمارية يقعدهم عن الحركة، أو أن معدل ذكائهم جد منخفض. لكن القول بأن الثقافة هى التى تفسر نجاح أماكن جد مختلفة مثل اليابان وسويسرا وكاليفورنيا، وأن الثقافة أيضا هى التى تفسر الفقر النسبى لأماكن متباينة بالمثل كالصين، وإستونيا، وباجا كاليفورنيا، هو قول غير إنسانى بل أسوأ من ذلك، وهو قول غير مقنع. إن التباين فى الثروة بين الغرب وباقى العالم أكبر كثيرا من أن تفسره الثقافة وحدها. فمعظم الناس يريدون ثمار رأس المال ـ لدرجة أن كثيرين. إبتداء من أبناء سانشيز إلى ابن خروشوف، يندفعون أفواجا للبلدان الغربية.

 

إن مدن بلدان العالم الثالث والبلدان الشيوعية السابقة تعج بمنظمى المشروعات. فلا يمكنك أن تتجول فى سوق فى الشرق الأوسط، أو تمضى فى نزهة إلى قرية فى أمريكا اللاتينية، أو تركب سيارة أجرة فى موسكو دون أن يحاول شخص ما أن يبرم صفقة معك. إن سكان هذه البلدان يملكون الموهبة والحماس والقدرة المذهلة على اعتصار الربح من لا شئ عمليا. وفى مقدورهم استيعاب التكنولوجيا الحديثة واستخدامها. وفى غير هذا، لم تكن دوائر الأعمال الأمريكية لتجاهد للسيطرة على الاستخدام غير المرخص به لبراءات الاختراع التى تملكها فى الخارج، ولم تكن حكومة الولايات المتحدة لتصارع بصورة يائسة للإبقاء على تكنولوجيا الأسلحة الحديثة بعيدا عن متناول أيدى بلدان العالم الثالث. إن الأسواق تقليد قديم وعالمى : فقد طرد السيد المسيح التجار من المعبد قبل ألفى عام، وكان المكسيكيون يذهبون بمنتجاتهم إلى السوق قبل وصول كولمبس لأمريكا بزمن طويل.

 

ولكن إذا لم يكن الناس فى البلدان التى تحقق الانتقال إلى الرأسمالية، شحاذين جديرين بالشفقة، وإن لم يكونوا قد وقعوا فى إسار الطرق المتقادمة بصورة لا أمل فيها، وإن لم يكونوا أسرى ثقافات عجزت عن أداء مهامها بحيث لا ينتقدونها، فما الذى يحول دون أن تقدم لهم الرأسمالية نفس الثروة التى قدمتها للغرب ؟ لماذا تزدهر الرأسمالية فى الغرب وحده، كما لو كانت قد غلفت بناقوس زجاجى ؟

 

اعتزم فى هذا الكتاب أن أبين أن حجر العثرة الأساسى الذى يحول دون استفادة باقى العالم من الرأسمالية يتمثل فى عجزه عن إنتاج رأس المال. فرأس المال هو القوة التى تزيد إنتاجية العمل وتخلق ثروة الأمم. إنه شريان الحياة بالنسبة للنظام الرأسمالى، أساس التقدم، والشىء الذى يبدو أن بلدان العالم الفقيرة لا تستطيع أن تنتجه لنفسها، مهما كان الحماس الذى تنخرط به شعوبها فى كل الأنشطة الأخرى التى تميز الاقتصاد الرأسمالى.

 

كما سأبين، بمساعدة الحقائق والأرقام التى جمعها فريق البحث المعاون لى، من حى سكنى بعد آخر، ومن مزرعة تعد مزرعة فى آسيا وأفريقيا والشرق الأوسط وأمريكا اللاتينية، أن معظم الفقراء يملكون بالفعل الأصول التى يحتاجونها لتحقيق نجاح الرأسمالية. ذلك أن الفقراء يدخرون حتى فى أكثر البلدان فقرا. إن قيمة المدخرات لدى الفقراء، هائلة فى الواقع ـ أربعون مثل كافة المعونات الأجنبية التى تم تلقيها فى كافة أنحاء العالم منذ 1945. ففى مصر مثلا، تساوى الثروة التى تراكمت لدى الفقراء خمسة وخمسين مثل مبلغ كافة الاستثمارات الأجنبية المباشرة التى سجلت فيها، بما فى ذلك قناة السويس وسد أسوان. وفى هاييتى، وهى أفقر بلد فى أمريكا اللاتينية، يزيد مجموع الأصول لدى الفقراء على مائة وخمسين مثل كافة الاستثمارات الأجنبية المتلقاة منذ استقلال هاييتى عن فرنسا فى 1804. ولو كانت الولايات المتحدة قد رفعت ميزانية المعونة الخارجية التى تقدمها إلى المستوى الذى أوصت به الأمم المتحدة ـ 0.7 فى المائة من الدخل القومى ـ لاستغرق الأمر من أغنى بلد فى العالم أكثر من 150 سنة لتحول لفقراء العالم موارد تساوى تلك التى يملكونها فعلا.

 

لكنهم يحتفظون بهذه الأصول فى شكل معيب : بيوت بنيت على أراض ملكيتها ليست مسجلة بالشكل السليم، ودور أعمال لا تأخذ شكل الشركات ومسؤوليتها غير محددة، وصناعات قائمة حيث لا يستطيع الممولون والمستثمرون رؤيتها. ونظرا لأن الحقوق فى هذه الممتلكات ليست موثقة على النحو السليم، فإن هذه الأصول لا يمكن تحويلها بسهولة إلى رأس مال، ولا يمكن مبادلتها خارج الدوائر المحلية الضيقة التى يعرف الناس فيها بعضهم ويثقون فى بعضهم البعض، ولا يمكن استخدامها كرهن لضمان القروض، ولا يمكن استخدامها كحصة فى استثمار ما.

 

 

 

وعلى العكس من ذلك فى الغرب، فإن كل قطعة أرض، وكل بناية، وكل قطعة من المعدات، أو مخزن للموجودات، تمثلها وثيقة للملكية تشكل دليلا مرئيا على عملية مستترة شاسعة تربط كل هذه الأصول بباقى الاقتصاد. وبفضل هذه العملية الوصفية التمثيلية، فإن الأصول يمكن أن تكتسب حياة غير مرئية موازية إلى جانب وجودها المادى. إذ يمكن استخدامها كرهن ضمان لائتمان ما. إن أهم مصدر وحيد للأموال بالنسبة لمشروعات الأعمال الجديدة فى الولايات المتحدة هو الرهن على مؤسسات منظمى المشروعات. ويمكن لهذه الأصول أيضا أن توفر رابطة بتاريخ المالك الائتمانى، وعنوان مختار خاضع للمساءلة لتحصيل الديون والضرائب، وأساس لإقامة مرافق عامة يعول عليها وشاملة، وأساس لإنشاء الأوراق المالية (مثل السندات المستندة إلى رهن) والتى يمكن عندئذ إعادة خصمها وبيعها فى الأسواق الثانوية وبهذه العملية يبعث الغرب أنفاس الحياة فى الأصول ويجعلها تولد رأس المال.

 

ولا تتوافر لبلدان العالم الثالث والبلدان الشيوعية السابقة هذه العملية الوصفية التمثيلية. ومن جراء ذلك، فإن معظمها يشكو من نقص الرسملة، بنفس الطريقة التى تعانى بها شركة ما من نقص الرسملة عندما تصدر أوراقا مالية أقل مما يبرره دخلها وأصولها. إن مشروعات الفقراء تشبه كثيرا الشركات التى لا تستطيع أن تصدر أسمها أو سندات للحصول على استثمار وتمويل جديدين. ذلك أنه بدون توافر الوصف التمثيلى، تعد أصولها رأسمالا ميتا غير منتج.

 

إن لدى سكان هذه البلدان من الفقراء ـ وهم خمسة أسداس البشرية ـ أشياء يملكونها، لكنهم يفتقرون إلى العملية التى تصف وتمثل ملكيتهم وتخلق رأس المال. ذلك أن لديهم بيوتا، لكن ليس لديهم سندات حقوق ملكية؛ لديهم محاصيل لكن ليس لديهم صكوك ملكية؛ ولديهم دور أعمال لكن ليس لديهم النظام الأساسى للشركات. إن عدم توافر هذه الأنواع الأساسية من الوصف والتمثيل هو الذى يفسر السبب فى أن الناس الذين طوعوا كل الاختراعات الغربية الأخرى، من مشبك الورق إلى المفاعل النووى، لم يستطيعوا أن ينتجوا ما يكفى من رأس المال لجعل رأسماليتهم المحلية تثمر.

 

ذلك هو سر رأس المال. ويتطلب حله فهم السبب فى أن الغربيين استطاعوا عن طريق وصف وتمثيل الأصول بسندات ملكية، أن يروا فيها رأس المال وأن يستخلصوه منها. إن من أكبر التحديات التى تواجه العقل البشرى فهم، والوصول إلى، الأشياء التى نعرف أنها موجودة ولا نستطيع أن نراها. ليس كل ما هو حقيقى ومفيد، ملموس ومرئى. فالزمن مثلا حقيقى، ولكن لا يمكن إدارته بصورة كفء إلا عندما تمثله الساعة والتقويم الزمنى. وعلى مر التاريخ، اخترع البشر أنظمة وصفية تمثيلية ـ الكتابة، النوتة الموسيقية، إمساك الدفاتر ذات القيد المزدوج ـ ليدركوا بالعقل ما لا يمكن لأيدى البشر أن تلمسه أبدا. وبنفس الطريقة، فإن الممارسين العظام للرأسمالية، من منشئى نظم سندات الملكية المتكاملة وأسهم الشركات إلى مايكل ميلكن، استطاعوا أن يكتشفوا رأس المال وأن يستخلصوه، حيث لم ير الآخرون فيه سوى سقط المتاع، وذلك باستنباط طرق جديدة تمثل الإمكانات غير المرئية المخبوءة فى الأصول التى نراكمها.

 

وفى نفس هذه اللحظة التى تحيط بك فيها موجات التليفزيون الأوكرانى والصينى والبرازيلى التى لا تستطيع أن تراها، تحيط بك أيضا أصول تخفى رأسمالا على نحو غير مرئى. وتماما مثلما أن موجات التليفزيون الأوكرانى الأضعف كثيرا من أن تجعلك تشعر بها بصورة مباشرة، يمكن فك شفرتها بمساعدة أجهزة تليفزيونية ورؤيتها وسماعها، فإن رأس المال يمكن استخلاصه ومعالجته من الأصول. لكن الغرب وحده لديه عملية التحويل المطلوبة لجعل غير المرئى مرئيا. وهذا التباين هو الذى يفسر السبب فى أن الدول الغربية تستطيع أن تخلق رأس المال، وأن بلدان العالم الثالث، والبلدان الشيوعية السابقة لا تستطيع ذلك.

 

إن غياب هذه العملية فى المناطق الأفقر فى العالم ـ حيث يعيش ثلثا البشر ـ ليس نتيجة نوع من المؤامرة الاحتكارية الغربية، بل الأحرى أن الغربيين اعتبروا هذه الآلية أمرا مسلما به بصورة كاملة إلى حد أنهم فقدوا الوعى بوجودها. ورغم ضخامتها، فإن أحدا لا يراها، بما فى ذلك الأمريكيون والأوروبيون واليابانيون الذى يدينون بكل ثروتهم إلى قدرتهم على استخدامها. إنها بنية أساسية قانونية ضمنية مخبوءة فى أعماق نظم الملكية لديهم ـ لا تمثل الملكية فيها سوى قمة جبل الجليد. ويتمثل باقى جبل الجليد فى عملية معدة من صنع الإنسان يمكنها تحويل الأصول والعمل إلى رأس مال. ولم يتم خلق هذه العملية من طبعة أصلية، ولا يرد وصفها فى الكتيبات المصقولة. فأصولها غامضة ودلالتها مطمورة فى اللاوعى الاقتصادى للبلدان الرأسمالية الغربية.

 

كيف يغيب عن ذهننا شىء بهذه الأهمية ؟ ليس من غير الشائع بالنسبة لنا معرفة كيفية استخدام الأشياء دون فهم السبب فى أنها تجدى. فقد استخدم البحارة البوصلة المغناطيسية قبل زمن طويل من اكتشاف نظرية مرضية عن المغناطيسية.

 

وتوافرت لمربى الماشية معرفة عملية بالجينات قبل أن يفسر جريجور مندل مبادئ الوراثة بزمن طويل. وحتى عندما يزدهر الغرب من جراء وفرة رأس المال، هل يدرك الناس حقا أصل رأس المال ؟ وإذا لم يدركوا ذلك، فستظل هناك دوما إمكانية لأن يدمر الغرب مصدر قوته. ذلك أن توافر الوضوح بشأن أصل رأس المال، يؤهل الغرب أيضا لحماية نفسه وباقى العالم فور أن يسلم الازدهار الحاضر نفسه لأزمة لا ريب فى أنها ستحل. ومن ثم، فإن السؤال الذى يثور دوما فى الأزمات الدولية سيتردد مرة ثانية : فلوس من هى التى ستستخدم لحل المشكلة ؟

 

وحتى الآن، كانت البلدان الغربية سعيدة لاعتبار نظامها لإنتاج رأس المال أمرا مسلما به بصورة كلية، وترك تاريخه دون توثيق. لابد من استعادة ذلك التاريخ. وهذا الكتاب محاولة لإعادة استكشاف مصدر رأس المال، ومن ثم تفسير كيفية تصحيح الإخفاق الاقتصادى للبلدان الفقيرة. وهذا الإخفاق لا يرتبط بعيوب فى الثقافة أو الميراث الخاص بالوراثة. هل يقول أحد بوجود عموميات " ثقافية " مشتركة بين أهل أمريكا اللاتينية والروس ؟ ومع ذلك، ففى العقد الأخير، ومنذ أن بدأت المنطقتان فى بناء الرأسمالية بدون رأس مال، تشاركتا فى نفس المشكلات السياسية والاجتماعية والاقتصادية : عدم مساواة صارخ، اقتصادات سرية، تفشى المافيا، عدم الاستقرار السياسى، هروب رأس المال، عدم احترام القانون على نحو فاضح. ولا ترجع هذه الاضطرابات بأصولها إلى أديرة الكنيسة الأرثوذوكسية أو تمتد على مسارات حضارة الإنكا.

 

ولكن لم تعان بلدان العالم الثالث والبلدان الشيوعية السابقة وحدها من كل هذه المشكلات. إذ كان الأمر نفسه يصدق على الولايات المتحدة فى 1783، عندما اشتكى الرئيس جورج واشنطن من أن " اللصوص … يقشدون ويستحوذون على زبدة البلاد على حساب الكثرة ". وكان هؤلاء " الصوص " هم واضعى اليد وصغار منظمى المشروعات التى لا تتمتع بحماية القانون الذين يحتلون أرضا لا يملكونها. وخلال المائة عام التالية، قاتل واضعو اليد هؤلاء للحصول على حقوق قانونية فى أراضيهم، وحارب المشتغلون بالتعدين من أجل حقوقهم المدعى بها؛ لأن قوانين الملكية كانت تختلف من مدينة لأخرى، ومن مخيم إلى مخيم. وخلق إنفاذ حقوق الملكية مستنقعا للقلاقل والعداوات الاجتماعية فى كافة أرجاء الولايات المتحدة الفتية، لدرجة أن قاضى قضاة المحكمة العليا، جوزيف ستورى، تساءل فى 1820 عما إذا كان رجال القانون سيستطيعون تسويتها فى أى وقت.

 

هل يبدو واضعوا اليد واللصوص وعدم الاحترام الصارخ للقانون أمرا مألوفا ؟ لقد طفق الأمريكيون والأوروبيون يخبرون بلدان العالم الأخرى أنه " ينبغى لكم أن تكونوا أكثر شبها بنا " والواقع أنها تشبه كثيرا جدا الولايات المتحدة منذ قرن مضى عندما كانت هى أيضا بلدا غير متطور. لقد واجه السياسيون الغربيون ذات مرة نفس التحديات المثيرة التى يواجهها اليوم قادة البلدان النامية والبلدان الشيوعية السابقة. لكن خلفاءهم فقدوا الصلة بالأيام التى كان فيها الرواد الذين فتحوا الغرب الأمريكى يعانون نقصا فى رأس المال لأنهم نادرا ما كانوا يحوزون حقوق الملكية للأراضى التى استوطنوها، والسلع التى امتلكوها، عندما كان آدم سميث يتسوق فى الأسواق السوداء، وكان أولاد الشوارع الإنجليز الصغار والفقراء يحتالون للحصول على ما يلقى به إليهم السياح الضاحكون من بنسات فى أوحال ضفتى التيمس، عندما أعدم تكنوقراطيو جان بابتيست كولبير 16 ألفا من أصحاب المشروعات الصغيرة التى تمثلت كل جريمتهم فى صناعة واستيراد الأقمشة القطنية، فى انتهاك للقوانين الصناعية لفرنسا.

 

إن ذلك الماضى هو حاضر كثير من الدول. لقد أدمجت الدول الغربية فقراءها فى اقتصاداتها بنجاح بدرجة جعلتها تفقد حتى ذاكرتها عن كيف تحقق ذلك، وكيف بدأ خلق رأس المال ومتى بدأ، عندما " كان شىء هائل يحدث فى المجتمع والثقافة، ويطلق الطاقات والطموحات لدى الناس العاديين مثلما لم يحدث أبدا فى التاريخ الأمريكى " (1) ، مثلما كتب المؤرخ الأمريكى جوردون وود. وكان " الشىء الهائل " هو أن الأمريكيين والأوروبيين كانوا على شفا إنشاء قانون رسمى واسع الانتشار للملكية، واختراع عملية التحويل فى ذلك القانون التى سمحت لهم بخلق رأس المال. كانت هذه هى اللحظة التى عبر فيها الغرب الخط الفاصل الذى افضى بقيام رأسمالية ناجحة ـ عندما كفت عن أن تكون ناديا خاصا، وأصبحت ثقافة شعبية، عندما تحول " لصوص " جورج واشنطن المروعين إلى رواد محبوبين تفخر بهم الثقافة الأمريكية حاليا .

 

والمفارقة واضحة بقدر ما هى غير قابلة للحل : فرأس المال، وهو أهم مكونات التقدم الاقتصادى الغربى، هو المكون الذى حظى بأقل قدر من الاهتمام. وقد غلفه الإهمال بالأسرار ـ فى الواقع، بسلسلة من خمسة أسرار. سر المعلومات الغائبة

 

ركزت المنظمات الخيرية على بؤس وانعدام حيلة فقراء العالم إلى الحد الذى لم يجعل أحدا يوثق على نحو ملائم قدرتهم على مراكمة الأصول. وخلال السنوات الخمس الماضية، أغلقت أنا ومائة من الزملاء من ستة بلدان مختلفة كتبنا وفتحنا أعيننا ـ وخرجنا إلى الشوارع والأرياف فى أربع قارات لنحسب قدر ما ادخرته أفقر قطاعات المجتمع. وكانت المقادير هائلة، لكن معظمها كان رأسمالا ميتا غير منتج. سر رأس المال

 

 

 

ذلك هو السر الرئيسى وحجر الزاوية فى هذا الكتاب. إن رأس المال موضوع أغوى المفكرين فى القرون الثلاثة الماضية. فقد قال ماركس إنك تحتاج إلى المضى لما وراء الماديات لتلمس " الدجاجة التى تبيض البيضات الذهبية "، وكان آدم سميث يعتقد أنه يتعين عليك أن تخلق " نوعا من طريق العربات عبر الهواء " لتصل إلى نفس الدجاجة. ولكن لم يخبرنا أحد أين تختبئ الدجاجة. ما هو رأس المال، كيف يتم إنتاجه، وكيف يرتبط بالنقود ؟ سر الوعى السياسى

 

إذا كان هناك هذا القدر الكبير من رأس المال غير المنتج فى العالم، وفى أيدى مثل هذا العدد الكبير من الفقراء، فلماذا لم تحاول الحكومات استغلال هذه الثروة المحتملة ؟ إن ذلك يرجع ببساطة إلى أن الأدلة التى تحتاجها لم تصبح متوافرة إلا فى الأربعين عاما الماضية، حيث انتقل المليارات من الناس فى كل أنحاء العالم من الحياة المنظمة على نطاق ضيق إلى الحياة المنظمة على نطاق واسع. وسرعان ما أدت هذه الهجرة إلى المدن إلى تقسيم العمل، وأفرخت ثورة صناعية ـ تجارية ضخمة فى البلدان الأكثر فقرا ـ ثورة تم تجاهلها فعليا على نحو لا يصدق. الدروس الغائبة للتاريخ الأمريكى

 

إن ما يجرى فى بلدان العالم الثالث والبلدان الشيوعية السابقة، حدث من قبل فى أوروبا وأمريكا الشمالية. وللأسف، فقد نومنا مغناطيسيا فشل مثل هذا العدد الكبير من البلدان فى تحقيق الانتقال للرأسمالية لدرجة أنستنا كيف نجحت البلدان الرأسمالية فى تحقيق ذلك عمليا. لقد ظللت سنوات طوال، التقى بالتكنوقراطيين والسياسيين فى البلدان المتقدمة، من آلاسكا إلى طوكيو، لكن لم تكن لديهم إجابة لقد كان ذلك سرا. وأخيرا، وجدت الإجابة فى كتب التاريخ الخاصة بهم، وأكثرها صلة بالموضوع تاريخ الولايات المتحدة. سر الإخفاق القانونى : لماذا لا يجدى قانون الملكية خارج الغرب

 

منذ القرن التاسع عشر، أخذت الدول تنسخ وتقلد قوانين الغرب لتوفر لمواطنيها الإطار المؤسسى اللازم لإنتاج الثروة. وما زالت تنسخ وتقلد مثل هذه القوانين حتى الآن، ومن الواضح أن ذلك لا يجدى. فلا يزال معظم المواطنين غير قادرين على استخدام القانون لتحويل المدخرات لرأس مال. ويظل السبب فى ذلك، وما هو مطلوب لجعل القانون يجدى سرا.

 

إن حل كل من هذه الأسرار هو موضوع فصل فى هذا الكتاب.

 

لقد حان الوقت لحل مشكلة السبب فى أن الرأسمالية انتصرت فى الغرب وجمدت عمليا فى كل مكان غيره. وحيث إن كل البدائل المعقولة للرأسمالية قد تبددت حاليا، فقد أصبحنا فى النهاية فى وضع يطوع لنا دراسة رأس المال بتجرد وحرص.

 

 

 

 

 

Portugal: Noticias February 2002

O Mistério do Capital

 



 

Por que o capitalismo dá certo nos países desenvolvidos e fracassa no resto do mundo

Por Hernando de Soto

 

 

 

Capítulo 1
Os cinco mistérios do capital

 

 

 

O principal problema é descobrir por que aquele setor da sociedade do passado, que eu não hesitaria em chamar capitalista, teria vivido como que em uma redoma de vidro, isolado dos demais; por que não foi capaz de se expandir e conquistar toda a sociedade? (...) [Por que] uma taxa significativa de formação de capital foi possível tão-somente em alguns setores, e não em toda a economia de mercado da época?

 

Fernand Braudel, As rodas do comércio

 

 

 

bell jar

 



 

 

 

O momento triunfante do capitalismo é seu momento de crise.

 

A queda do Muro de Berlim pôs fim a mais de um século de competições entre o capitalismo e o comunismo. Restou o capitalismo como o único modo viável de se organizar racionalmente a economia moderna. Neste momento da história, nenhuma nação responsável tem outra opção. Por conseguinte, em variados graus de entusiasmo, o Terceiro Mundo e as nações do extinto bloco comunista equilibraram seus orçamentos, cortaram subsídios, deram boas-vindas aos

 

investimentos estrangeiros e reduziram suas tarifas.

 

Seus esforços foram recompensados com amargas decepções. Da Rússia à Venezuela, os últimos cinco anos foram tempos de sofrimento econômico, de queda nas receitas, de ansiedades e ressentimentos — nas palavras contundentes do primeiro-ministro malaio, Mahathir Mohamad, tempos de "fome, distúrbios e pilhagens". Um recente editorial do New York Times declarou: "Em boa parte do mundo o mercado, enaltecido pelo Ocidente no crepúsculo da vitória da Guerra Fria, foi suplantado pela crueldade dos mercados, pela desconfiança em relação ao capitalismo e pelos perigos da instabilidade." O triunfo de um capitalismo circunscrito ao Ocidente pode bem ser a receita de um desastre econômico e político.

 

Para os norte-americanos que desfrutam tanto de paz como de prosperidade, tem sido por demais fácil ignorar o tumulto em outras partes. Como pode o capitalismo correr perigo quando a média do Dow Jones Industrial escala mais alto do que Lorde Edmund Hillary? Os norte-americanos dirigem o olhar para as outras nações e vêem progresso, mesmo se lento e desigual. Não se pode comer um Big Mac em Moscou, alugar um vídeo da Blockbuster em Xangai, e ter acesso à Internet em Caracas?

 

Ainda assim, mesmo nos Estados Unidos, o mau presságio não pode de todo ser abafado. Os norte-americanos percebem a Colômbia à beira de uma enorme guerra civil entre guerrilhas do narcotráfico e milícias repressivas, vêem uma teimosa insurgência no Sul do México e uma importante parte do crescimento econômico forçado da Ásia escoar para a corrupção e o caos. Na América Latina, a simpatia pelos mercados livres diminui — em termos mais concretos, em maio de 2000, o apoio da população à privatização caíra de 46 para 36 por cento. Mais preocupante ainda, nas nações do extinto bloco comunista o capitalismo vem deixando a desejar, e homens associados aos antigos regimes já se posicionam à espera de uma retomada do poder. Alguns norte-americanos pressentem, também, ser uma das razões de seu boom de uma década o fato de quanto mais precário parecer o resto do mundo, mais atraentes serão as ações e títulos norte-americanos como refúgio para o dinheiro internacional.

 

Na comunidade de negócios ocidental aumenta a preocupação de que um fracasso na implementação do capitalismo em grande parte do mundo acabe por conduzir as economias ricas à recessão. Como milhões de investidores aprenderam dolorosamente assistindo à evaporação de seus fundos em mercados emergentes, a globalização é uma via de mão dupla: se o Terceiro Mundo e as nações antes comunistas não podem escapar à influência do Ocidente, tampouco este as pode dispensar. Mesmo nos países ricos, aumentam as reações adversas ao capitalismo. Os tumultos em Seattle, no encontro da Organização Mundial de Comércio em dezembro de 1999 e, meses depois, no encontro do FMI e do Banco Mundial em Washington, DC, apesar da diversidade das queixas, salientaram a raiva inspirada pela expansão do capitalismo. Muitos começam a lembrar-se dos alertas do historiador da economia Karl Polanyi de que os mercados livres podem colidir com a sociedade, levando ao fascismo. O Japão move-se com dificuldade em meio à sua mais prolongada queda desde a Grande Depressão. Os europeus ocidentais votam em políticos que lhes prometem uma "terceira via", rejeitando o que um best seller francês rotulou de O horror econômico.

 

Esses murmúrios de alarme, embora preocupantes, têm até agora tão-só instigado os líderes norte-americanos e europeus a repetirem para o resto do mundo os mesmos sermões cansativos: estabilizem suas moedas, agüentem firmes, ignorem as desordens acerca de alimentos e esperem pacientemente a volta dos investidores estrangeiros.

 

Investimento estrangeiro é, obviamente, coisa muito boa. Quanto mais, melhor.

 

Moedas estáveis também são coisa boa, como o são o livre comércio, as práticas bancárias transparentes, a privatização das indústrias estatais e todos os outros remédios da farmacopéia ocidental. Todavia, continuamente nos esquecemos de que já se tentou antes o capitalismo global. Na América Latina, por exemplo, reformas direcionadas à criação de sistemas capitalistas foram ensaiadas ao menos quatro vezes desde que esta se tornou independente da Espanha, em torno de 1820. A cada vez, após a euforia inicial, os latino-americanos afastaram-se das políticas do capitalismo e da economia de mercado. Portanto, essas prescrições claramente não bastam. Na verdade, deixam tanto a desejar a ponto de serem quase irrelevantes.

 

Quando esses remédios falham, a resposta ocidental com freqüência não é questionar a adequação de suas soluções, e sim culpar os povos do Terceiro Mundo de falta de espírito empresarial ou de vocação para o mercado. Se esses povos fracassaram em prosperar apesar de todo o excelente aconselhamento, é porque há algo errado com eles: ou fez-lhes falta a Reforma Protestante ou paralisou-lhes a herança incapacitante da Europa colonial ou têm o QI muito baixo. Mas sugerir que o fator cultural explica o sucesso de lugares tão diversos como o Japão, a Suíça e a Califórnia, e que este mesmo fator pode explicar a pobreza relativa de lugares igualmente diversos como a China, a Estônia e a Baja Califórnia, é mais do que desumano: não convence. A disparidade da riqueza entre o Ocidente e o resto do mundo é por demais ampla para ser justificada apenas culturalmente. A maioria das pessoas deseja os frutos do capital, tanto que muitos, dos filhos de Sanchez ao filho de Khrushchev, bandeiam para as nações ocidentais.

 

Nas cidades do Terceiro Mundo e nas dos países antes comunistas abundam empresários. Não se pode atravessar um mercado do Oriente Médio, excursionar a uma vila latino-americana ou pular para um táxi em Moscou sem que alguém nos proponha um negócio. Os habitantes desses países possuem talento, entusiasmo e uma espantosa capacidade de arrancar lucro praticamente do nada. Podem compreender e usar a tecnologia moderna. De outro modo, as empresas norte-americanas não estariam lutando para controlar o uso desautorizado de suas patentes no estrangeiro; nem estaria o governo dos EUA buscando tão desesperadamente manter a tecnologia das armas modernas longe das mãos dos países do Terceiro Mundo. Mercados são uma tradição antiga e universal: Cristo enxotou os mercadores do templo dois mil anos atrás, e os mexicanos levavam seus produtos ao mercado bem antes de Colombo chegar à América.

 

Mas se as pessoas dos países que estão fazendo a transição para o capitalismo não são pedintes dignos de pena, não estão paralisados e indefesos por causa de costumes obsoletos e não são os prisioneiros sem discernimento de culturas anômalas, o que impede o capitalismo de conceder-lhes a mesma riqueza concedida ao Ocidente? Por que o capitalismo floresce apenas no Ocidente, como se isolado em uma redoma de vidro?

 

Neste livro pretendo demonstrar que o maior obstáculo para que o resto do mundo se beneficie do capitalismo é a sua incapacidade de gerar capital. O capital é a força que aumenta a produtividade do trabalho e gera a riqueza das nações. É o sangue vital do sistema capitalista, a base do progresso e a única coisa que os países pobres do mundo parecem não conseguir produzir para si mesmos, não importa o quão avidamente sua gente se dedique a todas as outras atividades características de uma economia capitalista.

 

Também demonstrarei, com o auxílio de fatos e cifras que minha equipe de pesquisa e eu coletamos de quarteirão em quarteirão e de propriedade rural em propriedade rural, na Ásia, na África, no Oriente Médio e na América Latina, que a maioria das pessoas já possui os ativos necessários para transformar o capitalismo num sucesso. Mesmo nos países mais pobres, os pobres

 

economizam. O valor de suas economias é, com efeito, imenso: quarenta vezes o valor de toda a ajuda estrangeira recebida desde 1945. No Egito, por exemplo, a riqueza acumulada pelos pobres vale cinqüenta e cinco vezes mais do que a soma de todo o investimento estrangeiro direto jamais lá registrado, incluindo o Canal de Suez e a Represa de Assuã.

 

No Haiti, a nação mais pobre da América Latina, o valor total dos ativos dos pobres é mais de cento e cinqüenta vezes todo o investimento estrangeiro recebido desde sua independência da França em 1804. Se os EUA elevassem o seu orçamento para ajuda estrangeira ao nível recomendado pelas Nações Unidas — 0,7 por cento da renda nacional —, o país mais rico da Terra levaria mais de cento e cinqüenta anos para transferir aos pobres do mundo recursos equivalentes aos que estes já possuem.

 

Mas são posses defectivas, as suas: casas construídas em terras cujos direitos de propriedade não estão adequadamente registrados, empresas sem constituição legal e sem obrigações definidas, indústrias localizadas onde financistas e investidores não as podem ver. Porque os direitos de propriedade não são adequadamente documentados, esses ativos não podem se transformar de pronto em capital, não podem ser trocados fora dos estreitos círculos locais onde as pessoas se conhecem e confiam umas nas outras, nem servir como garantia a empréstimos e participação em investimentos.

 

Em contraste, no Ocidente, toda parcela de terra, toda construção, todo equipamento ou estoque é representado em um documento de propriedade, o sinal visível de um vasto processo oculto conectando todos esses ativos ao restante da economia. Graças a esse processo de representação, os ativos podem levar uma vida invisível, paralela à sua existência material. Podem ser usados como garantia na obtenção de crédito. A mais importante fonte de fundos das empresas iniciantes norte-americanas é a hipoteca da casa do empresário. Esses ativos servem também como elo com a história financeira de seus donos, proporcionam um endereço verificável e responsável para a coleta de dívidas e taxas, fornecem a base para a criação de serviços públicos confiáveis e universais e facilitam a criação de valores (como títulos cobertos por hipotecas) que podem ser descontados e vendidos em mercados secundários. Por meio desse processo o Ocidente injeta vida em seus ativos, fazendo-os gerar capital.

 

As nações do Terceiro Mundo e do extinto bloco comunista não possuem esse processo de representação. Como resultado, em sua maioria estão subcapitalizadas, do mesmo modo que uma empresa está subcapitalizada quando emite valores menores do que sua renda e seus ativos justificariam. As empresas dos pobres se parecem muito com corporações que não podem emitir ações ou apólices para a obtenção de novos investimentos e financiamentos. Sem representações, seus ativos são capital morto.

 

Os habitantes pobres dessas nações — a grande maioria — possuem bens, mas falta-lhes o processo de representar suas propriedades e gerar capital. Possuem casas, mas não suas escrituras; colheitas, mas não os documentos de posse da terra; empresas, mas não os estatutos de incorporação. É a indisponibilidade dessas representações essenciais que explica por que esses povos que adaptaram todas as outras invenções ocidentais, do clipe de papel ao reator nuclear, não foram capazes de produzir o capital suficiente para fazer funcionar seu capitalismo doméstico.

 

É este o mistério do capital. Solucioná-lo requer compreender por que os ocidentais, representando seus ativos por títulos, são capazes de enxergar e extrair deles capital. Um dos maiores desafios à mente humana é compreender e ganhar acesso àquilo que sabemos existir mas não podemos ver. Nem tudo que é real e útil é tangível e visível. O tempo, por exemplo, é real, mas só pode ser

 

administrado com eficácia quando representado por um relógio ou calendário. Ao longo da história, os seres humanos inventaram sistemas de representação — a escrita, a notação musical, a contabilidade paralela — para compreenderem com a mente o que as mãos humanas não poderiam jamais tocar. Do mesmo modo, os grandes praticantes do capitalismo, desde os criadores do sistema integrado de títulos e ações corporativas até Michael Milken, foram capazes de revelar e extrair o capital de onde outros apenas enxergaram lixo, inventando novas formas de representar o potencial invisível trancado nos ativos que acumulamos.

 

Neste exato momento estamos cercados por ondas emitidas pela televisão ucraniana, chinesa e brasileira; ondas que não podemos ver. Cercam-nos, igualmente, ativos que abrigam capital invisível. Assim como as ondas da televisão ucraniana são por demais fracas para que as sintamos diretamente, mas podemos, com a ajuda da TV, decodificá-las de modo a serem vistas e ouvidas, assim também pode o capital ser extraído e processado dos ativos. Mas só o Ocidente possui o processo necessário para transformar o invisível em visível. É essa disparidade que explica por que as nações ocidentais podem criar capital e o Terceiro Mundo e as antigas nações comunistas não.

 

A ausência desse processo, nas regiões mais pobres do mundo onde cinco sextos da humanidade vive, não é conseqüência de alguma conspiração monopolista ocidental. Na verdade, os ocidentais consideram esse processo tão corriqueiro que perderam toda a consciência de sua existência. Embora enorme, ninguém o vê, incluindo os norte-americanos, os europeus e os japoneses, que devem toda a sua riqueza à sua capacidade de usá-lo. Trata-se de uma infra-estrutura legal implícita, oculta bem ao fundo de seus sistemas de propriedade da qual a posse não é mais do que a ponta do iceberg. O resto do iceberg é um intricado processo construído pelo homem, que pode transformar seus ativos e seu trabalho em capital. Esse processo não foi elaborado de um plano e não vem descrito em um folheto de capa brilhante. Suas origens são obscuras, e sua significância jaz enterrada no subconsciente econômico das nações capitalistas ocidentais.

 

Como algo tão importante pôde escapulir à nossa observação? Não é raro sabermos como usar as coisas sem compreendermos como funcionam. Marinheiros usavam compassos magnéticos bem antes da existência de uma teoria satisfatória sobre o magnetismo. Criadores de animais possuíam um conhecimento funcional da genética bem antes de seus princípios serem explicados por Gregor Mendel. Mesmo enquanto o Ocidente prospera devido a seu abundante capital, será que os ocidentais de fato compreendem a origem desse capital? Se não a compreendem, sempre subsiste a possibilidade de que o Ocidente possa prejudicar a fonte de sua própria força. Ser exato acerca da fonte do capital também irá preparar o Ocidente para proteger-se e ao resto do mundo tão logo a prosperidade do momento ceda à crise certamente por vir. Então, a pergunta que sempre surge em crises internacionais de novo ecoará: "O dinheiro de quem será usado para sanar o problema?"

 

Até agora, os países ocidentais permaneceram felizes tomando inteiramente por certo os seus sistemas de produção de capital e deixando sem registro sua história. Devemos recuperá-la. Este livro é um esforço de reabrir a exploração da fonte do capital e, conseqüentemente, de explicar como se corrigirem os fracassos econômicos dos países pobres. Esses fracassos não têm nada a ver com deficiências de herança cultural ou genética. Alguém saberia apontar traços "culturais" comuns entre os latino-americanos e os russos? Ainda assim, na última década, desde que essas duas regiões iniciaram a construção de um capitalismo sem capital, têm compartilhado os mesmos problemas políticos, sociais e econômicos: desigualdades gritantes, economias subterrâneas, máfias ubíquas, instabilidade política, fuga de capital, desrespeito flagrante à lei. Esses problemas não se originaram nos monastérios da Igreja Ortodoxa ou por entre as trilhas dos incas.

 

Mas não só os antigos países comunistas e do Terceiro Mundo sofrem desses problemas. O mesmo igualmente ocorreu nos EUA, em 1783, época em que o presidente George Washington queixava-se de "bandidos (...) coando e dispondo da nata do país para prejuízo de muitos". Esses "bandidos" eram colonos e pequenos empresários ilegais ocupando terras que não lhes pertenciam. Durante cem anos, tais homens lutaram por direitos legais às terras e mineradores reivindicaram concessões porque as leis de direitos de propriedade variavam de cidade a cidade e de acampamento a acampamento. Fazer cumprir os direitos de propriedade criou tamanho lamaçal de inquietação e de antagonismo por todo o jovem país que o juiz da Suprema Corte, Joseph Story, se perguntava em 1820 se os advogados algum dia conseguiriam resolver o caso.

 

Ocupação ilegal de terras, bandidos e flagrante desrespeito à lei soam familiar? Os norte-americanos e europeus vêm dizendo ao resto do mundo: "Vocês têm de ser mais como nós." Na verdade, o resto do mundo se parece muito aos EUA de um século atrás, quando este, também, era um país de Terceiro Mundo. Os políticos ocidentais tiveram também, certa vez, de enfrentar os mesmos desafios dramáticos que os líderes dos países em desenvolvimento e do extinto bloco comunista enfrentam hoje. Mas os seus sucessores perderam o contato com aqueles dias em que os pioneiros que desbravaram o Oeste norte-americano estavam subcapitalizados, pois raras vezes possuíam os títulos das terras em que se assentavam e dos bens que possuíam. Dias em que Adam Smith saía às compras nos mercados negros, e os moleques de rua ingleses colhiam moedas atiradas nas margens lamacentas do Tâmisa por turistas dando risadas. Dias em que os tecnocratas de Jean-Baptiste Colbert executaram 16 mil pequenos empresários cujo único crime fora fabricar e importar tecido de algodão estampado, violando o código industrial da França.

 

Este passado é o presente de muitas nações. As nações ocidentais integraram com tal sucesso os seus pobres às suas economias que perderam até a lembrança de como o fizeram, de como teve início a criação do capital tempos atrás, quando, como escreveu o historiador norte-americano Gordon Wood, "algo portentoso acontecia à sociedade e à cultura, algo que liberou as aspirações e energias das pessoas comuns como nunca antes na história norte-americana".1 Este "algo portentoso" foi os norte-americanos e europeus estarem prontos a estabelecer uma lei de propriedade formal e universal e inventar o processo de conversão mediante o qual a lei lhes permitiria gerar capital. Era o momento em que o Ocidente cruzava a linha de demarcação para o capitalismo bem-sucedido — quando o capitalismo deixaria de ser um clube privado para tornar-se uma cultura popular, quando os temíveis "bandidos" de George Washington transformar-se-iam nos pioneiros hoje venerados pela cultura norte-americana.

 

O paradoxo é tão claro quanto inquietante: o capital, o principal componente do avanço econômico ocidental, é o que menos recebe atenção. Essa negligência envolveu-o em mistério — na verdade, em uma série de cinco mistérios.

 

O mistério da informação ausente

 

As organizações de caridade tanto enfatizaram as misérias e o status de indefesos dos pobres do mundo, que ninguém documentou apropriadamente as suas capacidades na acumulação de ativos. Durante os últimos cinco anos, eu e mais cem colegas de seis nações diferentes fechamos nossos livros e abrimos nossos olhos; saímos às ruas e aos campos de quatro continentes para computarmos o quanto os setores mais pobres da sociedade têm poupado. A quantia é enorme. Mas é, em sua maior parte, capital morto.

 

O mistério do capital

 

É este o mistério-chave e peça central deste livro. O capital é um tema que tem fascinado pensadores nos últimos três séculos. Marx afirmou ser preciso ir além da física para se tocar "a galinha dos ovos de ouro"; Adam Smith opinava ser preciso criar "um tipo de caminho aéreo" para se alcançar esta mesma galinha. Mas ninguém nos disse onde se esconde esta galinha. O que é o capital, como é produzido e como se relaciona com o dinheiro?

 

O mistério da percepção política

 

Se há tanto capital morto no mundo, e nas mãos de tantos pobres, por que os governos não tentaram explorar essa riqueza em potencial? Simplesmente porque a evidência da qual precisavam apenas tornou-se acessível nos últimos quarenta anos, quando bilhões de pessoas por todo o mundo passaram de uma vida organizada em escala pequena para uma em escala maior. Essa migração às cidades rapidamente dividiu o trabalho e desovou nos países mais pobres uma enorme revolução industrial/comercial — revolução que, por incrível que pareça, tem sido virtualmente ignorada.

 

As lições esquecidas da história dos EUA

 

O que vem acontecendo no Terceiro Mundo e nos antigos países comunistas já aconteceu antes na Europa e nos Estados Unidos. Infelizmente, temos ficado tão hipnotizados pelo fracasso de tantas nações na transição para o capitalismo que agora esquecemos como esta ocorreu nas bem-sucedidas nações capitalistas. Durante anos visitei tecnocratas e políticos em nações desenvolvidas, do Alasca a Tóquio, mas eles não tinham a resposta. Era um mistério. Finalmente a encontrei em seus livros de história — o exemplo mais pertinente sendo o da história dos EUA.

 

O mistério do fracasso legal:
por que a lei de propriedade não funciona fora do Ocidente

 

Desde o século XIX, as nações vêm copiando as leis do Ocidente para conceder a seus povos uma infra-estrutura institucional para a produção de riqueza. Continuam hoje a copiar essas leis, e, obviamente, não dá certo. A maioria dos cidadãos não pode usar a lei para converter suas economias em capital. O porquê disso e o que é preciso para fazer a lei funcionar permanece um mistério.

 

A solução de cada um desses mistérios será o tema de um capítulo neste livro.

 

Chegou o momento de explicar por que o capitalismo triunfa no Ocidente e fracassa em praticamente todas as outras partes. Como todas as alternativas plausíveis ao capitalismo já agora se evaporaram, estamos finalmente em condição de estudar o capital desapaixonada e minuciosamente.

 

 

 

 

 

Subcategories

The Mystery of Capital

The Mystery of Capital is Hernando de Soto's second major book, based on the research and experience accumulated by the ILD since the publication of The Other Path.

The Other Path

The Other Path is Hernando de Soto’s first book, and is based on the ILD’s early research in the 1980s. Clicking here will take you to a new prologue for the book written by Hernando de Soto that offers insight into the historical context of the research, writing and publishing of The Other Path. A full version of the first chapter is also available.

is Hernando de Soto’s first book, and is based on the ILD’s early research in the 1980s. Clicking here will take you to a new prologue for the book written by Hernando de Soto that offers insight into the historical context of the research, writing and publishing of The Other Path. A full version of the first chapter is also available. - See more at: http://www.ild.org.pe/publications/books#sthash.V1Lf0pNv.dpuf
L'économie informelle comment y remedier

L'economie informelle: comment y remedier A brief analysis of the economic roots of the Arab Spring as well as ILD's initial findings on the reasons behind the economic problems in Tunisia and a possible way forward. French and English version.

Realizing Property Rights
Realizing Property Rights is a collection of a series of papers presented at an International Symposium in Switzerland in 2006 on the importance of property rights in impoverished countries. Hernando de Soto delivered this paper on the ILD’s work in Tanzania. - See more at: http://www.ild.org.pe/publications/books#sthash.vpvkso8G.dpuf

Realizing Property Rights is a collection of a series of papers presented at an International Symposium in Switzerland in 2006 on the importance of property rights in impoverished countries. Hernando de Soto delivered this paper on the ILD’s work in Tanzania.

The War of the Notary Publics

The War of the Notary Publics was published in 2007 in Peru in response to a 2006 book contracted by the Association of Notaries Public in Lima attacking the ILD’s work and property rights reforms in Peru. It will help readers understand the importance of providing property rights to small property holders, women and other vulnerable human groups.

The War of the Notary Publics was published in 2007 in Peru in response to a 2006 book contracted by the Association of Notaries Public in Lima attacking the ILD’s work and property rights reforms in Peru.  It will help readers understand the importance of providing property rights to small property holders, women and other vulberable human groups. - See more at: http://www.ild.org.pe/publications/books#sthash.Dl5JdiST.dpuf
The War of the Notary Publics was published in 2007 in Peru in response to a 2006 book contracted by the Association of Notaries Public in Lima attacking the ILD’s work and property rights reforms in Peru.  It will help readers understand the importance of providing property rights to small property holders, women and other vulberable human groups. - See more at: http://www.ild.org.pe/publications/books#sthash.Dl5JdiST.dpuf
Contact Us
P.O. Box 18-1420  
(511) 222-5566