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  • How Bitcoin Will End World Poverty- Interview

    SINGER: Okay. The Institute for Liberty and Democracy in Peru, I really think Hernando de Soto should win the Nobel prize for the work he’s done. I hope he does. But he’s going around the world and identified one of the most powerful things to the economy and the creation of wealth. And that is the ownership of property. FORBES: Which you can then use as collateral.  Read More
  • Why Thomas Piketty is wrong about capital in the 21st century

    Thomas Piketty’s book Capital In The Twenty-First Century has attracted worldwide attention, not because he crusades against inequality –many of us do that– but because of its central thesis, based on his reading of the 19th and 20th centuries, that capital “mechanically produces arbitrary, unsustainable inequalities”, inevitably leading the world to misery, violence and wars and will continue to do so in this century. Read More
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LIMA – Colombia ha estado luchando contra el terrorismo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) por los últimos 52 años y, sin embargo, aún no ha ganado la guerra. A principios de octubre la mayoría de los colombianos rechazaron el plan del gobierno del presidente Santos para pacificar el país.

El Perú, por su parte, venció al terrorismo de Sendero Luminoso en menos de doce años (de 1980 a 1992) y más del 85% de su población aprobó esta victoria.

¿Por qué? Por dos razones.

Primero, los peruanos se enfocaron en crear derechos para los más pobres que estaban bajo el control (asedio) de los terroristas –tal y como lo enunciaron los acuerdos de 1991 entre el Perú, Estados Unidos y las Naciones Unidas–. Mientras que en el caso del presidente Santos, a pesar de sus buenas intenciones, sus esfuerzos culminaron en un plan de paz enfocado en crear derechos para los terroristas.

Segundo, el gobierno peruano nunca compartió con los terroristas su derecho soberano para crear normas ni negoció fuera de sus fronteras sobre el control de su territorio nacional, por lo que se ganó el apoyo patriótico de sus ciudadanos. Contrariamente, Santos cedió parte de la soberanía de su país a los terroristas (zonas del territorio, representantes políticos no elegidos, medios de comunicación e impunidad). Fueron tratados como iguales en negociaciones auspiciadas por un gobierno extranjero de facto y con agenda propia, llamado Cuba.

Y no es que el gobierno peruano haya estado en una posición de supremacía: en 1987, el 60% de su territorio estaba en estado de emergencia y tanto la Corporación Rand como el Departamento de Defensa de los Estados Unidos predecían que para inicios de 1992 Sendero Luminoso podría obtener una victoria total.

Lo que permitió que los peruanos desarrolláramos una estrategia ganadora fue que nos dimos cuenta de que, aunque los terroristas eran extremadamente impopulares entre la gente –como lo son en Colombia– y que no controlaban realmente grandes extensiones del territorio nacional, su éxito consistía en su habilidad para operar a partir de bastiones inexpugnables en áreas clave donde no se les podía distinguir de la población local. Los pobladores no estaban dispuestos a denunciar ante las autoridades a los terroristas que convivían con ellos.

Gradualmente, hacia 1990, nos dimos cuenta de que la razón por la que agricultores y mineros pobres eran renuentes a identificar a los terroristas, era porque estos protegían los derechos de los pobres, documentados en 182 registros informales encontrados principalmente en las localidades devastadas por la guerra, como Ayacucho, Cusco, Apurímac, Junín, San Martín y Huánuco.

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