
Celso Cajachahua, presidente de la Federación Nacional de Pequeños Productores Mineros y Mineros Artesanales del Perú (FENAMARPE): “Hace tiempo que nos identificamos con las propuestas de Hernando De Soto. Los problemas de los comuneros asentados sobre el yacimiento son similares a los nuestros en el sentido que nuestras propiedades están amparadas por títulos llamados informales, esos son legítimos pero que no nos permiten defendernos de los abusos de los poderosos, ni acceder al capital. El problema del Perú no somos nosotros, la mayoría de ciudadanos con pocos recursos que hacemos empresa. Queremos ser formales, pero cómo hacerlo si el acceso a la formalidad está blindado por una pared de trámites costosos, expedientes frondosos y coimas frecuentes. Es difícil entusiasmarte con una formalidad que no se ajusta a nuestras necesidades y donde impera la corrupción como lo demuestran todos los días las fiscalías del Perú”.

‘Les Daría Acceso al Capital’
Roque Benavides de Confiep y Buenaventura le hinca el diente a la propuesta.
“Creo que puedo decir que tengo una amistad con Hernando de Soto y es una de las mentes más brillantes en el mundo de la Economía. Entiendo la orientación a la economía de mercado que le da a los problemas que se puedan presentar. No cabe la menor duda que El Misterio del Capital es un libro fundamental. En ese sentido, tiene planteamientos inteligentes sobre cómo incluir en la economía de mercado a las comunidades altoandinas de nuestra patria. Eso les daría acceso al capital.
Uno de los problemas de fondo de Las Bambas es cómo hacemos para integrar a las comunidades a la economía de mercado. Que realmente atienden a lo que significa los derechos y sus oportunidades dentro de lo que es su propiedad. De Soto está haciendo planteamientos para que esas comunidades tengan acceso al capital y que puedan sentirse retribuidos por sus tierras en el desarrollo de actividades como la minería.
Y, ojo, no se trata solamente de innovar en los mecanismos de mercados. El Estado no puede ponerse de perfil. Creo que aparte del problema de la informalidad que ataca en parte a las propuestas de De Soto, está el centralismo que sufrimos en el país. Los grandes problemas del Perú son la corrupción, la informalidad, el centralismo y, recientemente, el populismo. En todos esos aspectos el Estado tiene que estar presente. No hay forma. No es culpa de la empresa privada que llega a operar en esa zona que haya comunidades tan abandonadas. No es producto de las empresas que llegan a operar en la zona, sino de que Dios es peruano pero sus oficinas están en Lima. La informalidad no es otra cosa que la falta de inclusión en la economía de mercado y ahí también tiene responsabilidad el Estado. Es lo que nos une a todos los peruanos y tiene que tener presencia en todas las zonas”.